Mallorca

Descubriendo Mallorca

Mi último viaje de este año fue a finales del verano a Palma de Mallorca, la balear que nos quedaba por recorrer juntos. Las primeras noches las pasamos en el Agroturisme s’Horabaixa, un lugar precioso y acogedor.

El día de llegada a la isla no tuvimos mucho tiempo para empezar a descubrir. Pasamos con el coche por Es Trenc y finalmente aparcamos en el Far de des Salines y desde allí caminamos hasta la Platja des Caragol, donde nos quedamos hasta la puesta de sol.

De allí nos acercamos a Portocolom para cenar en el Celler sa Sinia, espectacular desde el típico alioli con su pa negre hasta el arroz negro que devoramos.

El segundo día aparcamos en Cala Romàntica y desde allí nos metimos por unos caminos hasta llegar a una serie de calitas antes de acabar en la Cala Varques. Una zona increíble, preciosa.

Una vez de nuevo en el coche nos dirigimos a Portocristo a comer algo y probar las ensaimadas de  Can Ramiro. Continuamos hasta Cala Torta, Artà y el santuario de San Salvador, Manacor y Felanitx.

Tercer día, como amaneció tapado nos dirigimos al puerto de Alcúdia y desde allí hicimos la ruta Port de Pollença, Cala Sant Vicenç, Platja de Formentor y Cap de Formentor. Comimos algo rápido en el puerto de Pollença y nos fuimos a dar un paseo por el casco antiguo de Alcúdia. Para finalizar el día visitamos Randa, el santuario de Cura y cenamos en el Racó de Randa.

El día siguiente empezó lloviendo bastante, así que, dedicamos la mañana a visitar el casco antiguo de Palma. Comimos en el Celler sa Premsa, muy recomendable. Nos compramos unas ensaimadas en Can joan de s’Aigo y en el Forn Santo Cristo, esa noche haríamos cata de ensaimadas para cenar. Rodeamos el Castell de Bellver y recorrimos el Port d’Andrax. Esa noche ya dormimos en el otro hotel agroturismo, Son Terrades, también muy acogedor y con un servicio excelente.

Los últimos días recorrimos la Serra de Tramuntana, una zona preciosa de la isla pero que se ha de hacer con calma ya que la recorre una carretera estrecha de doble sentido repleta de curvas. Eso sí, las vistas son espectaculares y los pueblecitos encantadores. Nosotros el primer dia hicimos Esporles, Banyalbufar, Punta des Verger o Torreta de ses Ànimes, Port des Canonge, Valldemossa (donde no pudimos resistirnos a probar la coca de patata y la horchata de almendras de Ca’n Molinas, buenísimo!), Son Marroig y Sa Foradada, Deià, Llucalcari…

Como perseguíamos una calita donde darnos un chapuzón bajamos a Cala Es Canyeret y Cala Deià, pero había una mala mar impresionante que hacía imposible bañarse. Así que, nos dirigimos a Ses Illetes y por fin me chapucé en Cala Comtesa, donde el agua estaba como una balsa, que gustazo! Luego nos acercamos a les Illetes Militar donde acabamos viendo la puesta de sol. Después de un largo día tuvimos la suerte de acabar en el Celler Sa Sini en Santa Maria del Camí, un 10 en todos los aspectos.

Segundo día por Tramuntana y último día entero en la isla. Empezamos por el Port de Sóller con baño incluido y de allí a Sa Calobra, trayecto que se tiene que hacer con paciencia sobre todo si te encuentras un autobús por el camino. Eso sí, una vez llegas a Sa Calobra y Torrent des Pareis ves que ha merecido la pena. Ya que estábamos allí abajo también fuimos a Cala Tuent, pero estaba llena de medusas. De allí volvimos al Port de Sóller, pasando por Fornalutx, y nos dimos otro bañito. Nos dimos prisa porque queríamos ver la puesta de sol en Sa Foradada. Finalizamos la noche cenando una pedazo pizza en Sa Bodega en Esporles.

Last day! Lo primero que hicimos fue comprar ensaimadas para traer a Barcelona y las compramos en Es Monasteri en Santa Maria del Camí, buenísimas! De ahí ha hacer nuestro último bañito, fuimos directamente a Illetes Militar pero esta vez en el otro extremo. Comimos en el mercado gastronómico Sant Joan situado en el antiguo escorxador y el postre lo hicimos en Sant Joan de S’Aigo. Y de allí ya para el aeropuerto.

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Volveremos!